el Señor me sostiene.
No temeré al pueblo innumerable
que acampa a mi alrededor. "
En el Salmo 2 el poeta se preguntaba inquieto por que "se amontinaban los pueblos, y las naciones planeaban un fracaso". Tremenda cuestión que está en la experiencia histórica de cualquier pueblo y tal vez de cualquier persona. Pero a la que es difícil tratar de buscar respuesta. Tampoco lo pretende en Salmo que no es una enciclopedia de respuestas sino una colección de preguntas, de susurros y de gritos.
Sin embargo aquí se intuye que la práctica de la confianza le permite dormir tranquilo. Confianza, ¿pero en quien?. ¿En algo que está fuera de el?, ese sujeto que llama Dios, o en algo interno, en su propia mente que se aquieta a pesar de la inquietud.


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