martes, 17 de mayo de 2016

Tiempos

Han pasado unos meses desde la ultima entrada. Tiempos revueltos que como un vendaval remueven muchas cosas. Te hacen vivir como en la cresta de una ola haciendo que, más que vivir seas vivido: por los acontecimientos. 

Los aconteceres rompen la calman, mudan la serenidad y los dias tornan colores a veces sombrios. La horas se convulsan, giran como un toberllino y pareces que andas así, como dando vueltas sin encontrar un centro.

Sin embargo siempre se está en la ocasión de recuperar el pulso, de aminorar el vértigo, de volver a amaestrar al tigre que ruge en la selva. 

Lo esencial no es señalar culpables, todos de alguna manera somos víctimas. Todo pasa, nada permanece, todo se derrumba y todo vuelve a nacer. Nada nos pertenece, solo este incierto minuto que llamamos ahora, pero es bastante, con tal que ,lo acunemos, lo cuidemos y le dejemos un dia tambien volar.

A veces vemos un muro delante nuestra como cortando el camino, e intentamos inúltilmente escalarlo como si tuviéramos por necesidad que seguir adelante. Tal vez nos vemos que el muro nos está indicando que allí ya no hay camino y que necesitamos dar un rodeo, buscar un hueco, una fisura y caminar hacia otro lado.

Todo es cuestión de tiempo,
y ahora va siendo tiempo de volver a tomar las palabras.


jueves, 21 de enero de 2016

El arte de la seducción

Lo dice la Biblia: "Me seduciste y me dejé seducir". Lo que debería confirmar que la seducción no es una "mala arte", un artificio para un engaño, sino una "bella arte", una especie de juego, de requiebro, en el que ofrecemos lo mejor de nosotros mismos, bien sea real o imaginario. Es posible que el sujeto que seduce sea más  imaginario que real; que de tanto retoques que tiene devenga en una imagen casi irreconocible Esto es, sin duda, un problema; no obstante el sujeto seducido debe tratar de discernir, ver y distinguir lo que hay de real y lo que hay de ganga. Es él, quien en definitiva, acepta o rechaza el juego.

Hay seducciones que parece prefabricadas, destinadas a un objeto o fin determinado: la del político, la de las campañas comerciales. Un buen seductor conoce sus armas, las emplea certeramente, oculta lo que deba ocultar y "vende" su mejor imagen, la postura más idónea para el fin que pretende.

Existen diversas formas de seducir, entre ellas la palabra tiene una especial importancia. Es más directa, no lo deja todo en el aire como puede ser una imagen, un signo o un símbolo. La palabra trata de establecer un puente, se lanza como una cuerda que quiere colarse en una ventana de un alto castillo, trata de llamar la atención, de decir: "oye que estoy aquí, y tengo un mensaje que ofrecerte"

La palabra busca enganchar, suscitar una emoción, un interés o curiosidad, abre un camino, desbroza un sendero, invita a seguir a su interlocutor, el hacedor de palabras deviene en una especie de mago , trata de "encantar" con su mensaje, convertir a aquel que escucha, en oyente. 

De alguna manera nos movemos por seducciones, nos dirigimos allí donde escuchamos un lenguaje "interesante", con el tiempo aprendemos a distinguir los ecos de las voces como diría Machado. A navegar sin escuchar los cantos de sirena. Cuando "lanzamos" la palabra se abre la partida, se inicia el juego, la palabra puede ser ignorada o mal interpretada, pero puede que haga efecto, Pero hablamos de arte, y claro un  arte no se domina de un día para otro, requiere una labor paciente de depurar la técnica, sin que sea esto suficiente. Como dirIan los taoistas el verdadero arte es la forma "natural" de hacer las cosas. Pero esto que parece tan obvio no lo es.

Seguiremos, a vueltas con la seducción.


lunes, 11 de enero de 2016

Tomate tu tiempo

Primeras luces del dia
Feliz Año. Comenzamos la singladura por un nuevo Año. Una manera "virtual" de poner el calendario de nuestro tiempo a cero. De estrenar casillero, con la ilusión de que tenemos un tiempo nuevo. Que el pasado quedó atrás y volvemos a empezar de (casi) de cero.

El tiempo es nuestro mayor tesoro, no es que piense que el "tiempo es oro" sino más bien que el tiempo es vida, el tiempo que nos resta, aquel cuyo horizonte final desconocemos, pero el que nos toca vivir. En el tiempo, en los sucesivos ahoras, se desvela nuestra finitud que se va haciéndose y deshaciéndose momento a momento. 

Pero este nuestro mayor tesoro, está también en contínua amenaza ... perdemos el tiempo, nos lo hacen perder, parece que se escapa el tiempo, que es imposible apropiarse le de él, de conservarlo y gastarlo "racionalmente". Con frecuencia son las circunstancias y los otros los que parecen decidir sobre nuestro tiempo, no nos dejan "disfrutar" del mismo, pero también somos nosotros mismos que nos empeñamos en perderlo, somos como una casa con todas las ventanas abiertas en donde el calor (como los segundos) se escapan a cada instante.

Tal vez el primer acto de rebeldía sería tomarnos nuestro tiempo, antes de dejar que desde fuera decidan como lo vamos a utilizar, tomarnos un tiempo para escucharnos, para ser conscientes precisamente de que el tiempo no nos pertenece que fluye, que no se puede detener y que tenemos que utilizarlo de la mejor forma posible, o simplemente, no "utilizarlo" y quedarnos en este instante, remansándonos en nuestro silencio y quietud.


Y sobre todo huir de las prisas, que nos llevan rápidamente a ningún sitio. Las cosas trascendentes requieren un tiempo, un proceso lento de gestión, nuestro tiempo es para utilizxarlo para "gastarlo", pero antes debe ser "nuestro tiempo", tomar posesión de él, diseñarlo a nuestro modo y hacer "oidos sordos" a aquellos que tratan de decidir como debemos utilizarlo (hay tantas campañas de publicidad, de recetas fáciles que quieren diseñar la agenda de nuestras actividades...)

Hay que tomarse el tiempo, dar un golpe de mano contra las cronologías impuestas, y dentro de lo posible, porque vivimos también en el tiempo de los demás, en el tiempo de la sociedad., sentir que ese ahora en el que nos movemos es nuestro mayor tesoro y no podemos dejar que se escape inútilmente de nuestras manos.  

jueves, 3 de diciembre de 2015

Caricia



la caricia es como el ténue sol de otoño, calienta suavemente, sin quemar, sin abrasar. La caricia desvela la ternura, no se impone, no agarra, no coje, no se apropia, no aprieta,  Respeta el tu, tiende un puente hacia el.

Con la caricia abrimos nuestras defensas, alzamos la bandera blanca, no salimos con afán de conquista, sino, casi medrosos, nos arriesgamos a descubrir otro cuerpo, otras mejllas, otra piel. Con la caricia salimos del ensimismamiento, dejamos las soledades del yo encerrado en su dura corteza, tras su máscara, y nos fundimos en el abrazo, en esa complementariedad que nos da alas.

Es relativamente sencillo hacer el amor, sin embargo es difícil hacer la caricia. Requiere tiempo, dedicación, respeto, admiración. La caricia debe estar unida al amor, sino éste queda como un acto de posesión, de conquista, de apropiación de otro ser-tu reducido a un cuerpo de deseo. Al acariciar abrimos una puerta, miramos detra del telón, nos fascinamos en ese contacto con el tu que está tan próximo, como si la piel ya no fuera una frontera.

Hay muchos tipos de caricias, e incluso hay muchas caricias que ni siquiera requieren un contacto físico. La caricia es como el espíritu que sopla donde quiere, su suave brisa calienta los dias frios y nos hace soñar, nos centra en el objeto y nos olvidamos en el tiempo,  que se diluye lentamente en el abrazo infinito donde ya ni recordamos  nuestras incertidumbres.


martes, 1 de diciembre de 2015

Asombro

Puesta de sol desde el espacio
Alcanzamos diciembre; la nave del tiempo, la que discurre a través de los dias, de sus luces y sombras, arriba al último mes del año. Despunta diciembre y las luces de las fiestas navideñas parecen ya reclamándonos desde esa distancia cada vez más corta.

En la Iglesia católica se inicia el Año Litúrgico, el Adviento. Antes, en la sociedad no secularizada, este tiempo se vivía con una especial intensidad como tiempo de preparación, de expectativa, de esperanza hacia esa eclosión que significaba la Navidad.

Ahora, tal vez, embutidos en los ecos del Black Friday, los bombardeos de anuncios, las elecciones... todo parece estar como diluido, habiéndose perdido ese sentido de tensión, de espera, de expectativa ante la irrupción de Dios en la historia. "La Navidad es un regalo", (slogan comercial) y esa sentencia pesa como una losa en nuestra cosmovisión.

Sin embargo el tiempo de adviento sigue estando ahí, como un manantial de sugerencias al que podemos seguir asomándonos aunque hubiésemos perdido la inocencia. El tiempo tiene su densidad que en el fondo sigue latiendo aunque ahogada debajo de muchos sonidos, ensordecida por la inmediatez, por las urgencias, por el ruido que sólo pretende llenar, a veces, un profundo vacío.

Es bueno recuperar palabras que llenen este tiempo de espera, sea lo que sea lo que esperemos. Y la primera que he escuchado y que me parece relevante es esta de "asombro".

El asombro nos permite asomarnos, como si fuera la primera vez, a la arquitectura íntima de las cosas, al hecho de estar vivos, en medio de un mundo que relativamente funciona y que es hermoso. El asombro no sabe aún, no tiene respuesta, ni juicio, no establece categorías ni clasifica. Debería ser el motor primero, el principio de todas las cosas. Sin asombro no hay filosofía, ni ciencia, ni pensamiento. El asombro nos pone en movimiento, nos saca de nuestro ensimismamiento y nos impulsa a buscar.

Tal vez un dia sin asombro sea un dia definitivamente anodino, un dia que acaba siendo réplica de un dia anterior, y de otro y otro.... sin asombro no esperamos nada en el futuro, pues ya sabemos de antemano cómo va a ser. 

El asombro lleva al descubrimiento, los grandes y los pequeños hallazgos que ocurren cuando estamos verdaderamente abiertos a lo inesperado. Hay que reconocer que pocos dedican o dedicamos al menos un minuto al asombro. Centrados en nuestra vida, somos igual que los que se meten en el autobús y sin reparar en lo que pasa a su lado se embuten en su móvil, en esa pequeña pantalla que le impide la posibilidad de mirar a su alrededor... y descubrir, tal vez por sorpresa algo que por un momento les haga caer en el asombro.

martes, 24 de noviembre de 2015

Vulnerables

"La incertidumbre nos hace vulnerables"
Los atentados de Paris y Bamako recientes han incrementado la sensación de vulnerabilidad, de incertidumbre, ante un enemigo oculto que utiliza el terror como arma para golpear. Ante el cual las sociedades se sienten indefensas, como si sus mecanismos de seguridad tradicionales fueran insuficientes.

Tradicionalmente el monopolio del ejercicio de la violencia lo tenia el Estado, y antes de eso los Reinos, los Imperios. Un Estado declaraba la guerra a otro , eso significaba que el otro Estado se convertía en enemigo, pero estaba localizado, estaba ahí delante, concretado en una fuerza de ejercito contra la que el primero se enfrentaba con su propio ejércíto.

La guerra era un juego de Estados, de ejércitos, y se seguía un protocolo, unas normas fijas, se declaraba la guerra, se conquistaba, se luchaba en pos de un objetivo concreto, se firmaba la paz, se retiraban las tropas, se canjeaban prisioneros....

Sin embargo los Estados no se pueden decir que hagan terrorismo, si bien si pueden fomentar grupos terroristas, por lo que estamos ante unas reglas de juego distintas. El terrorismo es un enemigo oculto, cuyo fin no es "vencer" al Estado (al menos en principio), sino provocar el terror, la incertidumbre, romper la sensación de seguridad, crear el caos en busca de  un objetivo concreto.

El ejercicio del monopolio de la violencia, atribuido al Estado, significaba que sólo el estaba armado, a través de ejércitos "profesionales", los grupos "paraestatales" podían tener armamento, pero nunca en escala comparable al que tenían y usaban los Estados.

Sin embargo la liberalización de la industria de armamentos implicó que las mismas, a parte de llegar a otros paises, incluso a los mismos que un dia podían convertirse en enemigos, llegara también a esos grupos terroristas que, en base a ese arsenal adquirido podían practicar el terror. Los mismos Estados permitieron armar a ese enemigo que ahora les pone en jaque.

Siempre la seguridad ha sido un valor en precario, tenemos que partir del hecho que el otro va a respetar nuestra propiedad, nuestra vida, que alrededor nuestra hay un cinturón de seguridad, y como esa seguridad no la podemos garantizar nosotros mismos asume ese papel el Estado, y el derecho que establece limites "teóricos" que salvaguarda ese círculo de seguridad.

Ninguna sociedad es perfecta y no estamos libres de la violencia, en nuestras relaciones sociales hay una cierta dosis de incertidumbre y tenemos que lidiar con ella. Ciertamente el terrorismo la acentúa y con la sociedad global esa sensación puede ser exponencialmente aumentada creando una auténtica psicosis, no sólo el terrorismo, epidemias, catástrofes naturales....sus efectos son magnificados llegando a crear una sensación de pánico como si las bases del mundo que conocemos se estuvieran resquebrajando.


viernes, 20 de noviembre de 2015

El General no tiene quien le escriba

"Españoles, Franco ha muerto"... Aún recuerdo la imagen sollozando, en blanco y negro, del presidente Arias Navarro anunciando la muerte del General Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios según decían sus "hagiógrafos" que también los hubo.

De esto se cumplen hoy 40 años. En este 20 de noviembre de 2015, 40 años después del deceso en su cama del anciano General que protagonizó ese Régimen de excepción (al que trató de darse un cierto barniz de legitimación) que duró 40 años. 

Aquel Régimen lleno de ínfulas y panfletos que se mostraba casi como la luz de occidente, sumergido en su propio éxtasis propagandístico, con frases tan hilarantes como "España, es una unidad de destino en lo universal"...yace hoy en el olvido. Pocos serán hoy los que visiten su tumba, perdida en ese extraño mausoleo con el que quiso perpetuar su memoria.  El General ya no tiene quien le escriba, sus seguidores han muerto o están o van camino de las residencias de ancianos.

El entierro y la Guardia Mora

Con su muerte llegó el principio de la disolución del vetusto Régimen, surgido de una sublevación militar ( una tradición, la de las asonadas militares presentes a largo del siglo XIX y XX), y acompañado del éxito en la guerra (con ayuda extranjera) y que hizo de la Victoria su "leiv motiv", el sentido y la razón, lo que demostraba que "necesariamente" aquel Régimen había salvado a España (y buena parte de la jerarquía eclesiástica corrió venturosa a bendecir su aparición... "Franco, Caudillo por la Gracia de Dios). Es cierto que se habían quemado iglesias, pero también se fusilaron por ambos bandos gentes al amanecer por el único motivo de tener otro "color" político.

Huellas derribadas
En fin, otro dia tal vez recuerde esos años. Yo tenia 16 cuando oí a Arias Navarro pronunciando aquel "Franco ha muerto". Recuerdo que sentí un gusanillo por dentro, presintiendo un futuro ya bastante distinto a lo que iba a ser el pasado. Cierto que las cosas necesitan un tiempo, pero muerto el General su obra (el Régimen) estaba destinada a ser pasto del olvido, aunque, como señaló una vez Tierno Galván, quedaba la herrumbre, las huellas... también borradas (se supone) por el paso de los años.

La muerte iguala a los hombres, a ricos y pobres, a poderosos y a los débiles, la muerte enseña que la vida es un sueño (Calderón) y aunque gobiernes con cetro de hierro, al final todo poder acaba desmoronándose como un jarro de loza.

Queda una tumba olvidada, en medio de una inmensa edificación, también destartalada, evocación de un sueño falso y escurridizo, no era verdad que los buenos estaban a un lado y los malos en otro, no había casi nada detrás de las grandes palabras ni de los discursos casi apocalípticos, si que había mucho sufrimiento que ocultar y memorias que borrar.

Nostalgias faraónicas. El valle de los Caídos

El tiempo dictó su sentencia. El polvo y olvido.
El mausoleo del General se quedó vacío. ya nadie tiene quien le escriba