viernes, 13 de noviembre de 2015

MADAGASCAR


Volvi ayer a la libreria Desnivel para oir y ver otra exposición de viajeros. Es curioso, estás en el centro de Madrid, en pleno bullicio y ajetreo, y de repente entras en una libreria de viajes y montañas, como quien abre una puerta que le lanza a otros mundos que aunque parezcan lejanos y remotos están ahí, basta una decisión, preparar la maleta y salir a explorar otras realidades.

Esta vez la charla y las imágenes era sobre Madagascar, una isla a medio camino entre Africa y Asia, que se desgajó en tiempos muy pretéritos del supercontinente, formando a su vez una enorme isla con el subcontinente indio, desgajada de éste, quedó anclada en el Indico, conservando una flora y una fauna con cientos de endemismos y considerándose una de las zonas más ricas en biodiversidad.

Tambíén ha sido una de las zonas de más reciente colonización,  se calcula que la presencia humana comenzó hace un dos mil años tan sólo, y que sus primeros pobladores procedían de Indonesia, rasgos asiáticos se perciben todavía en su población autóctona. Los primeros europeos arribaron hace unos quinientos años. Fue colonia francesa hasta 1960 en que adquirió la independencia aunque mantiene fuertes lazos con la metrópolis.

A pesar de su considerable riqueza de biodiversidad ha perdido el 90% de su superficie forestal, en el resto se conservan especies tan características como los lémures, especies que aisladas sufrieron su propia evolución, dada su insularidad y aislamiento respecto al resto del continente.

La antropología de su población muestra una mezcla entre su origen asiático y su cercanía relativa a Africa. Formadas por distintas etnias, unas 20, distribuidas por distintas partes del territorio con relativos pocos contactos entre unas y otras (escasos matrimonios interetnicos), predominando una economía agrícola casi de subsistencia en la que cobra gran importancia el mercado (para vender y comprar productos, tanto alimentos como artesanía) y un singular culto a los muertos. En cada aldea tiene gran relieve la figura del anciano que viene a ser como el jefe del clan.

Como curiosidad estuvieron comentando que habian realizado un treking al segundo pico más alto de la isla, que a pesar de tener su nombre autóctono es conocido como Pico Bobby, en honor a un perro que había subido al mismo. 

Sin duda viajar nos acerca a otras formas distintas de realizar ese "arte de vivir", de enfrentarse a la existencia, mucho más en contacto con la naturaleza, sin menos artificiosidades que el modo de vida occidental, mas respetuosa con los recursos naturales, en definitiva modos distintos al nuestro que nos deberían hacer dudar de nuestro etnocentrismo. Sin olvidar que la globalización y el fenómeno de red mundial está transformando este mundo que conocemos.


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