jueves, 12 de noviembre de 2015

Salmo 3

"Puedo acostarme y dormir y despertar:
el Señor me sostiene.
No temeré al pueblo innumerable
que acampa a mi alrededor. "

En el Salmo 2 el poeta se preguntaba inquieto por que "se amontinaban los pueblos, y las naciones planeaban un fracaso". Tremenda cuestión que está en la experiencia histórica de cualquier pueblo y tal vez de cualquier persona. Pero a la que es difícil tratar de buscar respuesta. Tampoco lo pretende en Salmo que no es una enciclopedia de respuestas sino una colección de preguntas, de susurros y de gritos.

Sin embargo aquí se intuye que la práctica de la confianza le permite dormir tranquilo. Confianza, ¿pero en quien?. ¿En algo que está fuera de el?, ese sujeto que llama Dios, o en algo interno, en su propia mente que se aquieta a pesar de la inquietud.


Confianza que no disimula la realidad del peligro: "el pueblo innumerable que acampa a su alrededor", pero al aquietarse parece desactivarse esa amenaza potencial, ¿es algo real o producto de su mente?. ¿Cuál es el daño verdadero que puede hacerle ese enemigo ?. Tal vez esté ante una situación potencial de peligro, pero intuye que es sólo eso, una pura potencialidad, por eso, esa noche, dormirá tranquilo.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Montañas

"La pasion de un hombre por la montaña es, ante todo, su infancia que se niega a morir"



La infancia es esa extraña región de la que poco a poco nos vamos alejando más, en una especie de viaje sin retorno. Un país de ensueños, donde se proyectaba un futuro sin perfiles definidos que después, las aristas del tiempo, moldean y define...y a veces también limita, cercena, rutiniza.

La infancia es también el momento de las grandes pasiones, donde se desdibujan los límites entre lo posible y lo imposible, donde nada parece poder parar nuestros sueños. 

Me ha gustado esta frase, porque pienso que debemos reinvindicar lo lúdico, los sueños, sin dejar que "envejezcan", ... hacer oídos sordos cuando nos digan: "no tienes ya edad para hacer esto...", porque, aunque si la tengamos, la pasión es lo que debe movernos, es la que airea los ensueños, nos saca del inmovilismo, de la postración que conduce al enquistamiento, y nos hace salir afuera, recuperando esos espacios que soñábamos infinitos, libres, sin obstáculos.

Soñar es peligroso, rompe el pequeño equilibrio, esa estrecha área de confort en la que nos hacemos la ilusión que todo está controlado y en la que nos amodorramos como en un confortable sillón. Sin embargo hay una voz que sigue gritando en el interior, esos ecos de la infancia que se resisten a morir congelados sepultados bajo el denominado "sentido común".

Dejar salir la voz, esta es la expresión del arte, correr, saltar, jugar con la arena, subirse a una montaña...¿Por que no?. Porqué pensar que pertenecen a una etapa ya superada que tenemos que mirar por encima del hombro desde nuestra "supuesta" madurez. No se trata de ningún complejo de "Peter Pan"... no es ponerse una venda en los ojos y negarse a aceptar el paso del tiempo, es, precisamente lo contrario, quitarse la venda, sacudirse la modorra, y tener el suficiente coraje para convencerse de que seguimos estando vivos, que tenemos sueños, ilusiones, y que no les hemos cerrado la puerta.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Buscando lo salvaje


Ayer por la tarde, en Desnivel, asistí a la presentación de un libro, "La llamada del Puma" realizado por el fotógrafo Andoni Canela dentro del proyecto "Looking for the wild". Un viaje de 15 meses en el que le acompañó su pareja, la escritora Meritxell Margarit, y sus dos hijos de nueve y tres años. Un viaje que además se proyectó en medio de una conversación familiar con el resultado, que al mes siguiente, la familia entera se embarcó en esa vida de nómadas durante 15 meses.

Un viaje para fotografiar especies en serio peligro de extinción y también una aventura familiar extraordinaria, casi como un esquema para un guión de película y que sin embargo se muestra como una opción sencilla cercana... basta tan solo con ponerse en camino.

El viaje, a parte de los 100.000 kilómetros recorridos tuvo una especie de campamentos bases, zonas en que la familia se estableció por espacio de unos tres meses, permitiéndoles una mínima infraestructura para vivir y dedicarse a la caza fotográfica,

Esos lugares fueron Riaño (lobo), America del Norte/ medio oeste Usa (bisonte); Chile/ sur de Patagonia (puma); Antártida (una extensión de tres semanas que sólo pudo hacer el autor) (pinguino papúa); Australia/ Queensland (cocodrilo marino); Asia/ Selvas de Thailandia y Laos (Cálao bifronte); Africa/ Desierto del Namib (elefante africano)

Supongo que, principalmente para los niños, una experiencia así marcará profundamente su vida, y la de cualquiera... la búsqueda de esos animales esquivos, en serio peligro de extinción, es un icono de la búsqueda de lo salvaje que está retrocediendo rápidamente ante el empujo irrefenable de la urbanización. Estamos acostumbrados a una naturaleza domesticada, donde los "riesgos", las "inclemencias" estén más o menos controladas.

Sin embargo la llamada a lo salvaje es una dimensión que tenemos en nuestro inconsciente, un recordatorio de lo que ha sido la condición humana hasta hace bien pocos siglos: una vida en el seno de un entorno hostíl, lleno de peligors supuestos y reales, pero ante todo, en medio de un entorno que no dominada en el que coexistia en equilibrio.

Hoy en dia lo salvaje retrocede, y con ello esas especies seriamente amenazadas por la presencia y acción del hombre. Este libro es un reclamo, una invitación a la conservación de esos entornos, y tambien un ejemplo de que la aventura es posible, que basta a veces con el propósito de ponerse en camino...y hacer las maletas 

jueves, 5 de noviembre de 2015

Carlos Soria en el Ama Dablan

Ama Dablan
Recojo la noticia de la ascensión de Carlos Soria, 76 años, al Ama Dablan (6812 metros). Una bellísima montaña cuyo nombre significa "El collar de la madre y de la perla". En el himalaya, su aspecto, a tenor por las fotos, es soberbio, espectacular, dejando en el ánimo infinitas ganas de estar allí, contemplando su silueta elevada, altiva, adornada por ese glaciar colgante, que le da su nombre. ¿Y la madre? esa naturaleza que nos sobrecoje y a la que nos encaramamos, tan sólo es una visión, pero una visión absoluta, maravillosa, donde los tiempos, los segundos, esos que destilan imperfección se perfeccionan y nos detienen en un momento.

Y que decir de Carlos Soria, haciendo tan fácil lo que se antoja tan difícil, caminando a contracorriente al paso del tiempo. Todo un ejemplo, un elogio al esfuerzo, a la entrega, y a las ganas de no caer en la rutina. Siempre hay un paso abierto, un camino accesible, pero es necesario no renunciar, salir, desde nuestros miedos, al camino y a lo que la ruta nos depare.




martes, 3 de noviembre de 2015

La vida y la huella

Termina la vida y queda la huella. La primera es finita, temporal, acotada en un principio y en un fin, la segunda puede extenderse indefinidamente, como un eco que nunca se pierde. La vida pertenece al sujeto, la huella ya no. Queda allí en el camino marcando una dirección, sirviendo de inspiración a la vida de otros sujetos.

Podemos dialogar con los "sujetos" en su vida, pero de algún modo también dialogamos con ellos cuando ya no están a través de sus huellas. Una especie de diálogo ininterrumpido, permitiendo de esa manera que el legado de una vida permanezca. La muerte entonces no lo termina todo, en cuanto al concepto de sujeto, sino que sigue actuando aunque de otro modo.

"Haced esto en memoria mía"...es una frase que aparece en el Evangelio. Las huellas dejadas permiten hacer memoria, y a través de las mísmas podemos reconstruir la vida del sujeto, lo que quiso decir, lo que pretendió construir. No es ilógico pensar que los discípulos de Jesús se reunieran después de su muerte para recordarlo, para evocar su memoria, conservar sus huellas, dejarse orientar por las mismas. Y que de esas reuniones surgiera poco a poco un culto, un ritual, precisamente para evitar que esas huellas se perdieran, que el impacto de esa vida desapareciera.

La existencia es como un diálogo permanente con muchas huellas, la Filosofia, la Política, las Ciencias, la Literatura van atesorando esas huellas, incorporándolas a su patrimonio común. De esa forma la huella ya no pertenece a un sujeto, queda incorporada al fluir de la vida. El Pensamiento se construye en base a ese diálogo constante... no podemos escuchar ya nunca a Aristóteles, Platón, Kant, Levinas...pero tenemos sus huellas, los ecos de sus palabras y los ecos de las palabras de otros que comentaron también sus palabras, como las ondas se propagan en un estanque que en un viaje fascinante llegan ahora a nuestros oidos..

Pervivencias

Los difuntos viven en la memoria de los vivos. Actuamos, a veces, como si aquellos que no están aún estuvieran todavía presentes,, "interectuando" con ellos, ajustando, por ejemplo, nuestro comportamiento a los que ellos hubieran deseado, respetando, otro ejemplo, sus últimas voluntades, el supuesto mas obvio de ello son las claúsulas testamentarias que se ejecutan como actos de la voluntad de quien ya no es sujeto.

Esta memoria  da una continuidad a las relaciones sociales, conforman una comunidad de vivos y difuntos, se escucha y se atiende a las voces de los difuntos, nos comportamos de una forma determinada para no "disgustar" a nuestro antepasado fallecido. Se forma una tradición donde las voluntades se van transmitiendo como de la mano.

Su recuerdo genera una ilusión de permanencia. El difunto no cae en el abismo del olvido mientras alguien le recuerde y actúe como si "escuchara su voz". ¿Pudo nacer de esa memoria, el culto?, la veneración por los muertos?, por los antepasados, que constituyen la raiz de nuestras identidades.


lunes, 2 de noviembre de 2015

Dia de difuntos

Hoy dia 2 de noviembre se celebra el dia de los fieles difuntos. El calendario nos ofrece un recuerdo a aquellos que no está. El dia 1 de noviembre es el dia de Todos los Santos, para aquellos que no entran en esa categoría queda este dia 2 como si se tratara de una repesca. 

El dia se ha levantado muy lluvioso y nublado, el agua se acumulaba en las calles, en los charcos se reflejaban ténuamente las luces de los anuncios. La gente pasaba muy temprano, medio ocultos bajo sus paraguas. Algun que otro runner desafiaba a la lluvia, todo invitaba a la tristeza y al recogimiento, a volver la vista atrás, sentir por un momento el hueco de los que no está.

La muerte significa la última frontera, ese extraño país de donde nunca nadie ha regresado, el viaje definitivo o el fin de todos los caminos, del asombro ante la muerte parece que nacieron las primeras creencias, alrededor de la necesidad de dar culto a los antepasados, de alguna manera retener su recuerdo antes de que caigan en la sombra del olvido. Cuantos seres humanos han caminado por esta Tierra se los que no quedó ni una simple huella, ... como un grano de arena que se lleva el viento.

Y si este es nuestro destino, el olvido, a que tanto afán? ¿a que tantos trabajos, tantos esfuerzos? . la muerte debería ser un recordatorio de esta fugacidad de los tiempos, de la impermanencia, sin embargo parece que vivimos de espaldas a ella. En vez de asumirla, la escondemos, vivimos con la ilusión de que vamos a durar siempre, que el tiempo no pasa, que nuestros pasos resonaran en el tiempo.

No se si en esta desmemoria ante nuestra propia muerte tiene que ver el hecho de que no la podemos "experimentar" en carne propia. Quiero decir, somos conscientes de la muerte de los demás, pero nadie es consciente de su propia muerte: nadie puede decir: "estoy muerto" (en sentido real, no figurado). Se puede experimentar, ser consciente, del hecho de estarse muriendo. Pero cuando el médico certifica la defunción, el difunto ya no es un "sujeto" está definitivamente extrañado de si mismo.