viernes, 30 de octubre de 2015

Salmo 1

"Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impios,
ni entra por la senda de los pecadores...
Será como un árbol
plantado al borde de la acequia,
dará fruto a su sazón"

Siempre me han gustado los salmos, tal vez por su lenguaje poético lleno de referencias y simbolismos. Alguna pequeña estrofa de un salmo me han acompañado en muchos momentos, como un faro que ilumina, bien en la noche, bien en el dia. Sus imágenes son trampolines que te incitan a navegar, mar adentro, palabras donde agarrarte cuando vas a la deriva y tratas de buscar un poco de sabiduría.

Algunas estrofas las escuché hace mucho tiempo: "Oigo un lenguaje desconocido", y al rememorarlas se produce una especie de conexión, salen a la superficie los ensueños, adquieren cierta corporiedad aquello voladizo y sutil que se buscaba, y al mismo tiempo adquiere una nueva dimensión. Sigo buscando ese "lenguaje desconocido"aunque tal vez otro sitio.

Pero ahora, en estas sucesivas y periódicas entradas quiero bucear en otra dimensión aparentemente no relacionada: los salmos y la atención plena, o el mindfullness término más en boga. No porque los salmos sean, o puedan utilizarse como un manual de mindfullness, en todo caso surgen de unas tradiciones religiosas totalmente distintas: el judaísmo y el budismo.

¿Son totalmente distintas?. Tal vez pudieran establecerse alguna vía interna de comunicación, en esos caminos inciertos, escondidos, pretendo explorar, con el lenguaje, la palabra, pues que mejor arma para entrar en esos territorios ocultos donde sólo el relato permite encontrar algo de significado.

En el Salomo 1 se encuentra una imagen: El hombre como un árbol plantado al borde de la acequia. Que nos puede acercar a la tradición budista, pues precisamente el Buda, sentado bajo un árbol pudo acceder al nirvana. La imagen de la quietud del arbol, plantado al borde una acequia, nos dice que frente a la dispersión, la búsqueda agitada, el seguir todas las voces (las imágenes de los impíos, los pecadores...), existe la vía de la quietud, de la estabilidad y el sosiego. El estar en este aquí...al borde de la acequia. Serenidad como única posibilidad de dar fruto....a su sazón. Cuando llegue su momento.

jueves, 29 de octubre de 2015

Tiempos Imperfectos

La gran teoria aspira a un tiempo perfecto, puro, inmaculado, sin fisuras. Donde todo esté colocado, ordenado en su sitio correspondiente. Como un gigantesco puzzle, inconexo al principio, que con la indudable ayuda del "teórico" todas las piezas consigan encajar, colocándose en su lugar natural.

Es la idea del desorden como una (mala) derivación de un orden primero, anterior, y que es una etapa intermedia hasta que vuelva a "curarse" esa desorganización.

Sin embargo, aunque las teorias son necesarias para poder orientarnos, no existe nada como un supuesto tiempo perfecto en que todo estuviara en perfecto equilibrio, aquietado en su estado ideal. Al menos en este mundo que conocemos.

Si no existen los tiempos perfectos, todos nuestros momentos, nuestros dias, son imperfectos. O de otro modo, no pueden ser otra cosa de lo que son, ¿o tal vez si?. Aun así, en ese ser lo que aún no debieran ser, la aventura de vivir es un asunto fascinante, cercada como está de mil imperfecciones, aspirando, tal vez, a una perfección que sólo existe como un ensueño.

Caminemos dia a dia, asombrándonos ante esa imperfección tan perfecta ... que nos permite el mero hecho de caminar y ver salir y ponerse el sol.